The End
¿Es que ya no me quieres...? No deja de resonar en mi cabeza esa pregunta, pensando que si no es así, porqué siempre consigues detrozarme el corazón. Porque si me quieres tanto como dices, por lo menos intentarías considerar otras posibilidades y no esperar sentado a que yo acabe cediendo y "dándome cuenta", pobre ciega de mí, lo que es BUENO y lo que es MALO. Cuando pienso que ya no me quedan más lágrimas que verter, vuelvo a llorar desconsoladamente, hasta que el cansancio me gana la batalla y me duermo un par de horas al amanecer.
Cuando pienso en todo lo que he luchado por tí, por mi, por los dos, cuántos kilómetros, cuántos viajes, cuánto dinero en un hostal porque no era bien recibida, a pesar de lo que me digas, yo siempre me sentiré así, despreciada hasta el punto de no poder dormir bajo el mismo techo que tú, porque no soy como debería ser... A pesar de que tu siempre has dormido al final de mi pasillo, como uno más de la familia, MI familia, que siempre te ofreció todo lo que tuvo y te trató como a un hijo.
Después de darte todo lo que tuve y lo que no tuve, a pesar de tantas broncas con mis padres por gastar un dinero en tí que debería haber sido para mí, a pesar de pasar de comprarme algunas cosas para que tú tuvieras, por ejemplo, un ordenador portátil... Ese dinero me importa ya una mierda. Lo que me importa es la ilusión que le puse mientras lo ganaba, mientras lo compraba, mientras lo pagaba...
Después de aguantar muchos meses de currar sin parar y de llegar y llamarte y no ver ni un mínimo interés en apoyarme, cómodo, tranquilo, relajado... Todos esos meses en los que intentaba apoyarte en algo que no sabía qué era, en estar sentado, en hacer algo que después no sirvió para nada... En pedir perdón porque no sabía apoyarte y me desesperaba porque había pasado un mes más sin que movieses un dedo.
A pesar de eso te quería, y te quiero. Y soy perfectamente consciente de que yo también tenía y tengo mis cosas malas, más que buenas seguramente, pero siempre tiré de este carro hasta no poder más. Intentaba contagiarte la ilusión por muchas cosas, sin éxito. En algunas tardé dos años. Dos años luchando contra un muro que no quería escuchar, para qué... la mayoría de las veces me he equivocado. Siempre me equivocaba, invariablemente yo no tenía la verdad, esa que parece ser es única y verdadera, jamás pude abrirte un poco los ojos ni las orejas y yo, por no enfadarte, callaba.
Pero te pido una cosa, una sola cosa, que no me puedes dar. Tampoco quieres dármela. Creo que es lo único que te he pedido, pero resulta que yo debería haber estado sobre aviso antes de pedírtela, ya sabía donde me metía,mala suerte, ya te lo dije... Ni siquiera el perder al que tu dices es el amor de tu vida te haría ni siquiera plantearte otra opción, ni siquiera pensarla. Me doy otro cabezazo, y otro y otro...
Me rindo. Estoy agotada de llorar, de destrozarme, de darle vueltas a la cabeza, de dártelo todo y de no tener nis iquiera una oportunidad porque prefieres perderme a probar... Supongo que te perdono, te tengo compasión. Porque JAMÁS encontrarás a ninguna mujer que te quiera como yo.
Un día piensa en esto, y en cómo me perdiste. Llámame y dime que valió la pena. Entonces seré feliz.
Te quiero.
Cuando pienso en todo lo que he luchado por tí, por mi, por los dos, cuántos kilómetros, cuántos viajes, cuánto dinero en un hostal porque no era bien recibida, a pesar de lo que me digas, yo siempre me sentiré así, despreciada hasta el punto de no poder dormir bajo el mismo techo que tú, porque no soy como debería ser... A pesar de que tu siempre has dormido al final de mi pasillo, como uno más de la familia, MI familia, que siempre te ofreció todo lo que tuvo y te trató como a un hijo.
Después de darte todo lo que tuve y lo que no tuve, a pesar de tantas broncas con mis padres por gastar un dinero en tí que debería haber sido para mí, a pesar de pasar de comprarme algunas cosas para que tú tuvieras, por ejemplo, un ordenador portátil... Ese dinero me importa ya una mierda. Lo que me importa es la ilusión que le puse mientras lo ganaba, mientras lo compraba, mientras lo pagaba...
Después de aguantar muchos meses de currar sin parar y de llegar y llamarte y no ver ni un mínimo interés en apoyarme, cómodo, tranquilo, relajado... Todos esos meses en los que intentaba apoyarte en algo que no sabía qué era, en estar sentado, en hacer algo que después no sirvió para nada... En pedir perdón porque no sabía apoyarte y me desesperaba porque había pasado un mes más sin que movieses un dedo.
A pesar de eso te quería, y te quiero. Y soy perfectamente consciente de que yo también tenía y tengo mis cosas malas, más que buenas seguramente, pero siempre tiré de este carro hasta no poder más. Intentaba contagiarte la ilusión por muchas cosas, sin éxito. En algunas tardé dos años. Dos años luchando contra un muro que no quería escuchar, para qué... la mayoría de las veces me he equivocado. Siempre me equivocaba, invariablemente yo no tenía la verdad, esa que parece ser es única y verdadera, jamás pude abrirte un poco los ojos ni las orejas y yo, por no enfadarte, callaba.
Pero te pido una cosa, una sola cosa, que no me puedes dar. Tampoco quieres dármela. Creo que es lo único que te he pedido, pero resulta que yo debería haber estado sobre aviso antes de pedírtela, ya sabía donde me metía,mala suerte, ya te lo dije... Ni siquiera el perder al que tu dices es el amor de tu vida te haría ni siquiera plantearte otra opción, ni siquiera pensarla. Me doy otro cabezazo, y otro y otro...
Me rindo. Estoy agotada de llorar, de destrozarme, de darle vueltas a la cabeza, de dártelo todo y de no tener nis iquiera una oportunidad porque prefieres perderme a probar... Supongo que te perdono, te tengo compasión. Porque JAMÁS encontrarás a ninguna mujer que te quiera como yo.
Un día piensa en esto, y en cómo me perdiste. Llámame y dime que valió la pena. Entonces seré feliz.
Te quiero.
0 comentarios