Vuelta a casa
Algeciras, días 6 y 7... Juan se tira tooooooooooooda la mañana dormido (o en coma, que para el caso...) y según cuenta cuando se despertó se oía a alguien preguntar a otro alguien "...¿te hago un huevo frito...?" así que imaginate que horas eran ya. Eso sí, por la tarde, por fin...
Tarifa. Genial. Además la neblina que los días anteriores no me había dejado ver Marfuecos hoy se porta bien (es mi último día y debe ser por eso) y a medio camino, en el mirador, se me aparece Marruecos y Ceuta con todo su esplendor. Impresionante.
Y es que no pensaba que una playa pudiera tener un efecto tan reparador en mí. Es como si bañándome en las aguas de Atlántico limpiara todos los fantasmas que últimamente se acumulaban en mí. Por eso me bañé cuando apenas ya quedaba nadie, porque con cada brazada me invadía una sensación de limpieza interior, como un bautizo íntimo entre la tierra, el mar, el sol que me doraba la piel y yo. Muy místico, pensaréis, pero así fue... Un bautizo. La misma persona, pero no igual. Quiero ser mejor persona...
La noche pasa tranquila, el enano se despierta dos veces y otras tantas nos despierta a nosotros, y según me cuentan, mi padrino se levanta de un humor de perros... Pero no lo he visto porque NO ME HA DESPERTADO como quedamos el día anterior para ir a ecualizar al grupete este. No te lo perdono, askeroso :P
Paso la mañana con Mónica y Alejandro hasta que llega la hora de irnos para Sevilla a coger mi avión... pero eso se merece otro post.
Decir que ya estoy en casa, sana y salva... Por cierto, Barcelona me ha recibido llorando...
0 comentarios